Por Juan de Marsilio
Diciembre de 2025
No ha leído Ud. una errata en el título: este comentario apunta a la actitud del macho
heterosexual rioplatense que vilipendia, acosa, agrede físicamente y eventualmente ultima a
su ex precisamente por eso, por hacerle ver de golpe que ya no es su mina, que tal vez nunca
lo fuera, que él es pasible de dejar de gustar, de ser deseado, obedecido y hasta temido. El
macho mata para reordenar el mundo: su mina no puede dejar de ser su mina, porque las
cosas son lo que son (lo más seguro es que el tipo no tenga ni idea de quiénes fueron
Parménides y Heráclito, pero él es parmenideo aunque no lo sepa).
¿Es el femiminicidio la única manera de feminicidio? No, porque la misoginia es multiforme (y
no excluye a las mujeres: con mucha pena, estos oídos míos que se ha de comer la tierra han
oído el "por algo habrá sido" en labios de Fulana y Mengana, que conversaban sobre Zutana, a
quien su marido solía fajar). Casos hay también, y bien documentados, de feminomiminicidio,
es decir, de asesinato de la mujer por no haber querido pasar a ser la mina de tal o cual varón.
No soy quién para hacer un análisis psicológico de estos horrores, y hay en este ámbito quien
pudiera hacerlos y de calidad. No obstante, me parece imprescindible y urgente construir
cultura contra algunos conceptos, de modo que sus opuestos se vuelvan sanamente
hegemónicos. Por ejemplo, argumentar contra la visión cinegética, bélica o deportiva del
galanteo masculino: la mujer no es una presa a cazar, una ciudad a rendir por asalto o asedio,
un arco rival a vencer. En segundo lugar, combatir el complejo de inferioridad del niño y
adolescente normales para con el propio físico: uno puede ser hermoso, al menos visto desde
algún ángulo y según el gusto de la observadora - en mi caso lo soy al modo de Botero - , pero
no a todas las mujeres que nos gusten tenemos por qué gustarles, sin que ello sea desdoroso
para nuestra masculinidad. And last but not least, machacar con la idea de que "somos pareja"
es cien mil veces mejor - para empezar, para seguir y también para separarse - que "ella es mi
mina".
Por Fernando Fuentes
Octubre—Noviembre de 2024.
Hace muy poquito, en la última charla del ciclo Género, masculinidades y vida social de VxI, la Psicóloga Forense y Concejal del Municipio CH Adriana Savio dijo, entusiasta, que saludaba a nuestro grupo de varones porque éramos “habilitantes” y que, por tal motivo, le gustaría promover actividades conjuntas. Se refería a varones “habilitantes” del diálogo igualitario con las mujeres y promotores de una convivencia en clave de derechos y de paz. Me pareció un calificativo interesante, que no conocía. Pero en todo caso, reflexionando luego, pensé que debería ser, y quizás así lo considere, que el concepto implica una aplicación simétrica por el lado de las mujeres. Porque para poder dialogar se necesitan dos partes que se comuniquen. También tienen que existir mujeres “habilitantes”. Porque es claro que las hay que sí lo son, pero también las hay que no lo son. Los feminismos son múltiples y diversos, con diferentes visiones acerca de cómo vincularse con los varones. En ambos activismos se necesitan habilitantes.
Por supuesto que nosotros le dijimos que sí, que estábamos dispuestos a cualquier tipo de actividad que tendiera puentes y que permitiera el diálogo necesario para reunir fuerzas contra la sociedad patriarcal y sus injustos mandatos machistas.
Pero después me quedé pensando también si no será que habría que hablar de triálogo, es decir un intercambio a tres bandas, en lugar de diálogo. Porque, me pregunto: ¿las disidencias no cuentan? Es que acaso, ¿todos los movimientos feministas reconocen y dialogan con las disidencias? ¿Las reconocen como discriminadas al punto de sumarlas a sus reivindicaciones? ¿O prefieren las luchas independientes, por separado?
Quizá el propósito sea muy ambicioso. Estamos viviendo apenas un amanecer de cambios en nuestras masculinidades y restringido a pequeños grupos de varones. Nuestro colectivo lo tiene claro ya desde sus bases, pero resta aún trabajar mucho para trialogar fluidamente.
Y ¿qué hay acerca de los varones no habilitantes? Nosotros los varones que pregonamos las masculinidades justas y tratamos de combatir las discriminatorias, agresivas y violentas ¿hemos tenido oportunidad de confrontar con quienes no opinan como nosotros? Pocas veces. En general hablamos, actuamos y participamos con público “amigo” o sensible a las mismas inquietudes. No hemos recibido muchos disparos de quienes opinan diferente a nosotros. O hemos hecho talleres y actividades con niños, niñas o muchachos y muchachas jóvenes que no son nuestros pares y por lo tanto nos miran como a sus padres o abuelos, con cierto respeto, desde una perspectiva asimétrica. No sé si muy dispuestos a confrontar ideas.
Nos falta la prueba de fuego. Dialogar más con varones reactivos a nuestras ideas, con varones que opinan distinto, con aquellos que les gusta el sistema patriarcal o que lo ven como algo heredado, natural, incambiable. Los no habilitantes. Sí, creo que nos falta eso.
Paralelamente, también es dialogar en primer lugar con las mujeres, por una razón cuantitativa y ancestral; han sido siempre las más postergadas. Pero luego/enseguida dialogar con las disidencias. Apoyar esas libertades individuales y colectivas que necesitan acceder a los mismos derechos que los varones. Es decir, necesariamente culminar trialogando.
Por Fernando Fuentes Loureiro
18 de noviembre de 2024
Basta con guglear un ratito y ver que son muchísimos los artículos que, día a día, surgen sobre el movimiento 4B; un fenómeno de resistencia al sistema patriarcal, nacido en Corea del Sur, que goza de la enorme multiplicación mediática que dan las redes sociales. 4B identifica cuatro palabras coreanas que comienzan con el prefijo bi, que en coreano significa no: bihon (no matrimonio), bichulsan (no maternidad), biyeonae (no citas) y bisekseu (no sexo). Como medida de lucha el bisekseu tiene unos cuantos antecedentes. En el año 411 A.C. se representó la comedia griega de Aristófanes “Lisístrata”, en la que un grupo de mujeres griegas se rehusaban a mantener sexo con los hombres para que finalizaran con la Guerra del Peloponeso. Pero también existen otros múltiples ejemplos reales de huelga sexual de las mujeres como medida de protesta, por diversos motivos. Muchos de ellos a partir de los 2000.
Hace poco tiempo leí a la joven autora coreana Cho Nam-Joo en su novela titulada “Kim Ji-young, nacida en 1982”, entonces no me sorprende la noticia actual sobre este movimiento 4B, nacido hace alrededor de 14 años. El libro es una crónica detallada sobre las dificultades, problemas, turbaciones, discriminaciones y violencias que sufre una mujer en Seúl, desde su nacimiento hasta ser madre con treinta años y pico. Kim Ji-young no termina bien. Es valioso que los varones leamos esa novela.
En ese marco social coreano, era previsible la aparición de intentos insurreccionales, de disrupción aguda. Algo de eso ya hay en muchos lados. Entre otros cambios, las mujeres no están tan dispuestas a procrear y disminuye la tasa de natalidad. El movimiento 4B ahora se multiplica con su traslado hacia los Estados Unidos de Norteamérica, como consecuencia de la victoria del ultraconservador y derechista Donald Trump. Es que también las mujeres norteamericanas ven amenazados sus derechos y algunas se están poniendo muy duras.
Como contrapartida, se observa una radicalización de la derecha y ultraderecha en contra de todos los movimientos feministas. Además se multiplican las tradwives (del inglés: traditional wife = esposa tradicional) es decir, las mujeres que románticamente reivindican vivir, en exclusivo, al servicio de sus maridos, de su familia y del hogar. Como preciosas muñecas, asumen con alegría las tareas de reproducción de la vida. O sea, todo lo contrario al movimiento 4B. Las agendas anti derechos se revitalizan porque el patriarcado, asociado casi inevitablemente al capitalismo voraz, ve en los movimientos feministas, un enorme peligro. Y utilizan estos ejemplos de radicalización como un fenómeno generalizado al que combatir.
Me pregunto si las posturas extremas del 4B, entendibles como respuesta indignada a tanto dominio, son una estrategia válida en favor de la justicia de género en este contexto o refuerzan la reacción de las derechas y su agenda regresiva. Los varones que pregonamos masculinidades justas y no violentas en género, debemos prepararnos para dar la mejor respuesta a esta nueva expresión de las luchas feministas.
https://www.lr21.com.uy/mundo/1479459-movimiento-feminista-4b-corea-del-sur-extremismo-misoginia-violencia-genero
https://es.euronews.com/cultura/2024/11/12/la-eleccion-de-trump-reaviva-el-movimiento-4b-que-es-y-por-que-es-tendencia-en-internet