Encuentro 3 de Varones en Conversa.
Coordinado por el profesor Nicolás Sosa.
20 de julio, 2024.
Por Alberto Curiel.
Fuimos unos 30 esta vez, y pasadas las 5 de la tarde, se dio “la voz de aura”.
Estuvimos casi tres horas compartiendo la experiencia, esta vez sin intervalos, y puedo decir que los estímulos eran tantos que el tiempo me resultó corto.
SOMOS CUERPO.
A diferencia de las otras reuniones, el trabajo con el cuerpo, los estiramientos, los movimientos en la sala, ocuparon un rato más largo. Nicolás aprovechó un par de minutos en que estuvimos con los ojos cerrados, para sembrar varias decenas de hojitas rectangulares con frases por todo el salón. Al volver a mirar, había que pasear entre las frases y elegir alguna que nos resonara por haberla pronunciado o escuchado o haber tenido algún impacto en nuestra vida.
SOMOS PALABRA.
Después nos juntamos en subgrupos y nos pusimos a intercambiar sobre las frases elegidas por cada uno. Enumero algunas de ellas:
Tremendo pollerudo. El amor verdadero es fiel. Somos almas gemelas, el uno para el otro. Los dos contra el mundo. ¿Para qué voy a ir al médico si te encuentra de todo? Es tremenda zorra. Ya le salieron tetitas. No puedo parar de coger. Me tiene los huevos llenos…
En mi subgrupo se habló de la pareja, de la monogamia y el amor romántico, de la mitología a la que cada uno adhiere y que nos motoriza por la vida pero que también nos empobrece, como si viéramos el mundo a través de un vidrio lleno de dibujos que distorsionan la percepción. Un chico veinteañero bien melenudo contó que le gustaba estar en este espacio de varones, ya que en su tránsito por otros lugares y cursos sobre sexualidad y otras yerbas, siempre era el único varón. Otro compañero introdujo el tema de cómo reaccionar a grupos de amigos donde se cae en insultos a alguno que se desvía del modelo machista o a los peores comentarios sobre mujeres. A veces la respuesta es agresiva, con la idea vencer a “los monstruos” y cambiar la cabeza de los otros; hay personalidades que eluden el conflicto y prefieren borrarse de esos grupos. Nicolás, con sensatez, nos habló, por un lado, del diálogo como herramienta, también de unirse en forma inteligente con otros, cuando no se puede solo, pero también, en ocasiones, elegir el silencio, porque hay que darse tiempo, elegir momentos, no pretender, camino que tomamos mucho los hombres, cambiar rápidamente la cabeza del otro o ser el que todo lo resuelve. Los varones somos muy productivistas.
Finalmente Nico dijo que seguiríamos con los encuentros mensuales, sin apuro, entrando en confianza y buceando en estos temas. Quizás se desemboque, a fin de año, en algún tipo de organización de varones descentralizada, según lo que vaya surgiendo como deseo del grupo. Experimenté esta vez una sensación de mayor pertenencia al grupo, de enriquecimiento, que me hace esperar con ganas el cuarto encuentro, que será en agosto.