Reflexiones a propósito de varones habilitantes

Por Fernando Fuentes
Octubre—Noviembre de 2024.

Hace muy poquito, en la última charla del ciclo Género, masculinidades y vida social de VxI, la Psicóloga Forense y Concejal del Municipio CH Adriana Savio dijo, entusiasta, que saludaba a nuestro grupo de varones porque éramos “habilitantes” y que, por tal motivo, le gustaría promover actividades conjuntas. Se refería a varones “habilitantes” del diálogo igualitario con las mujeres y promotores de una convivencia en clave de derechos y de paz. Me pareció un calificativo interesante, que no conocía. Pero en todo caso, reflexionando luego, pensé que debería ser, y quizás así lo considere, que el concepto implica una aplicación simétrica por el lado de las mujeres. Porque para poder dialogar se necesitan dos partes que se comuniquen. También tienen que existir mujeres “habilitantes”. Porque es claro que las hay que sí lo son, pero también las hay que no lo son. Los feminismos son múltiples y diversos, con diferentes visiones acerca de cómo vincularse con los varones. En ambos activismos se necesitan habilitantes.
Por supuesto que nosotros le dijimos que sí, que estábamos dispuestos a cualquier tipo de actividad que tendiera puentes y que permitiera el diálogo necesario para reunir fuerzas contra la sociedad patriarcal y sus injustos mandatos machistas.

Pero después me quedé pensando también si no será que habría que hablar de triálogo, es decir un intercambio a tres bandas, en lugar de diálogo. Porque, me pregunto: ¿las disidencias no cuentan? Es que acaso, ¿todos los movimientos feministas reconocen y dialogan con las disidencias? ¿Las reconocen como discriminadas al punto de sumarlas a sus reivindicaciones? ¿O prefieren las luchas independientes, por separado?

Quizá el propósito sea muy ambicioso. Estamos viviendo apenas un amanecer de cambios en nuestras masculinidades y restringido a pequeños grupos de varones. Nuestro colectivo lo tiene claro ya desde sus bases, pero resta aún trabajar mucho para trialogar fluidamente.

Y ¿qué hay acerca de los varones no habilitantes? Nosotros los varones que pregonamos las masculinidades justas y tratamos de combatir las discriminatorias, agresivas y violentas ¿hemos tenido oportunidad de confrontar con quienes no opinan como nosotros? Pocas veces. En general hablamos, actuamos y participamos con público “amigo” o sensible a las mismas inquietudes. No hemos recibido muchos disparos de quienes opinan diferente a nosotros. O hemos hecho talleres y actividades con niños, niñas o muchachos y muchachas jóvenes que no son nuestros pares y por lo tanto nos miran como a sus padres o abuelos, con cierto respeto, desde una perspectiva asimétrica. No sé si muy dispuestos a confrontar ideas.

Nos falta la prueba de fuego. Dialogar más con varones reactivos a nuestras ideas, con varones que opinan distinto, con aquellos que les gusta el sistema patriarcal o que lo ven como algo heredado, natural, incambiable. Los no habilitantes. Sí, creo que nos falta eso.


Paralelamente, también es dialogar en primer lugar con las mujeres, por una razón cuantitativa y ancestral; han sido siempre las más postergadas. Pero luego/enseguida dialogar con las disidencias. Apoyar esas libertades individuales y colectivas que necesitan acceder a los mismos derechos que los varones. Es decir, necesariamente culminar trialogando.

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