Una reflexión sobre el femiminicidio 

Por Juan de Marsilio
Diciembre de 2025

No ha leído Ud. una errata en el título: este comentario apunta a la actitud del macho
heterosexual rioplatense que vilipendia, acosa, agrede físicamente y eventualmente ultima a
su ex precisamente por eso, por hacerle ver de golpe que ya no es su mina, que tal vez nunca
lo fuera, que él es pasible de dejar de gustar, de ser deseado, obedecido y hasta temido. El
macho mata para reordenar el mundo: su mina no puede dejar de ser su mina, porque las
cosas son lo que son (lo más seguro es que el tipo no tenga ni idea de quiénes fueron
Parménides y Heráclito, pero él es parmenideo aunque no lo sepa).
¿Es el femiminicidio la única manera de feminicidio? No, porque la misoginia es multiforme (y
no excluye a las mujeres: con mucha pena, estos oídos míos que se ha de comer la tierra han
oído el "por algo habrá sido" en labios de Fulana y Mengana, que conversaban sobre Zutana, a
quien su marido solía fajar). Casos hay también, y bien documentados, de feminomiminicidio,
es decir, de asesinato de la mujer por no haber querido pasar a ser la mina de tal o cual varón.
No soy quién para hacer un análisis psicológico de estos horrores, y hay en este ámbito quien
pudiera hacerlos y de calidad. No obstante, me parece imprescindible y urgente construir
cultura contra algunos conceptos, de modo que sus opuestos se vuelvan sanamente
hegemónicos. Por ejemplo, argumentar contra la visión cinegética, bélica o deportiva del
galanteo masculino: la mujer no es una presa a cazar, una ciudad a rendir por asalto o asedio,
un arco rival a vencer. En segundo lugar, combatir el complejo de inferioridad del niño y
adolescente normales para con el propio físico: uno puede ser hermoso, al menos visto desde
algún ángulo y según el gusto de la observadora - en mi caso lo soy al modo de Botero - , pero
no a todas las mujeres que nos gusten tenemos por qué gustarles, sin que ello sea desdoroso
para nuestra masculinidad. And last but not least, machacar con la idea de que "somos pareja"
es cien mil veces mejor - para empezar, para seguir y también para separarse - que "ella es mi
mina".

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